jueves 4 de febrero de 2010

Negro sobre Blanco


Cuando José Blanco asumió el Ministerio de Fomento hizo un amago de representación al reunirse con la presidenta de la comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre. Rompió el hielo, prometió desbloquear algunos asuntos pendientes de la época de Magdalena Álvarez, y los más ingenuos quisieron ver en Blanco un adalid del diálogo institucional. En realidad, el vicesecretario general del PSOE sólo trataba de atizar la crisis que por entonces sufría el PP, en la que Aguirre cuestionaba con mejores o peores artes el liderazgo de Mariano Rajoy.

Con motivo de la visita de José Blanco a Huelva, el ministro de Fomento ha venido a abonar el mismo discurso, pero en esta ocasión con contradicciones bien visibles. Blanco ha dicho que él es partidario del diálogo institucional, cuando se ha referido al pleito pendiente entre el Ayuntamiento y su ministerio respecto a la estación del AVE y las obras de conexión de la alta velocidad con Huelva. Sin embargo, el viaje del ministro ha creado un precedente poco edificante: en muy contadas ocasiones, la visita de un ministro de Fomento a una capital con asignaturas pendientes ha pasado de largo por el despacho de la primera autoridad municipal, una actitud que raya en la falta de respeto a la propia ciudad. Sólo hubo un caso precedente, el de Magdalena Álvarez cuando vino a presentar una maqueta de estación que jamás se hará y que por tanto terminó en burla con el concurso de la señora presidenta de la Diputación, Petronila Guerrero. Pero todos pensábamos que Magdalena era algo distinto a don José.

En primer lugar, habría que preguntarse cómo un ministro que se está labrando una imagen de austero fustigando diariamente a los controladores, pierde un día de labor ministerial, por la que cobra un magnífico sueldo, en bajar a Huelva sólo para reunirse con su partido. Se supone que ni el tiempo ni los recursos que necesita para su desplazamiento ni la crítica situación del país pueden permitir este tipo de veleidades. Sin embargo, Blanco parece haberse dejado guiar por la cuña sectaria del PSOE onubense para representar una falta de respeto a la ciudad, cuyos representantes máximos no son ni Mario Jiménez ni Barrero y compañía, sino el alcalde, Pedro Rodríguez.

Y, por otra parte, no sería nada arriesgado desmentir desde ahora el anuncio de Blanco de que en junio comenzarán las obras del AVE en esta provincia. La cuestión de fondo es el duro recorte que va a sufrir su ministerio a causa del plan de austeridad anunciado por la vicepresidenta económica, que cifra en 50.000 millones el ahorro impuesto a las administraciones públicas, incluidos autonomías y ayuntamientos. De esa cantidad, un 10%, 5.000 millones, van a cargo del Ministerio de Fomento. Y visto el interés que este Gobierno tiene por Huelva, hay que ser muy ingenuo para creer que esta provincia va a ser prioritaria a la hora de redistribuir lo que quede de presupuesto.

Sin embargo, Huelva corre el riesgo de que el Ayuntamiento se convierta en compañero de viaje de los despropósitos de José Blanco. El desalojo de los vecinos de las Metas, la zona que está pendiente de liberar para que queden expeditos los terrenos afectos al AVE, le está sirviendo de excusa al PSOE para justificar la demora en el inicio del proyecto. Si el Ayuntamiento hubiera cumplido ya esta parte del plan, el Gobierno quedaría en evidencia, pero no se puede decir que los gestores municipales en este aspecto sean extremadamente ágiles.

En cualquier caso, un proyecto de la envergadura del AVE no puede ser sólo competencia de las administraciones sino que en casos como Huelva, una provincia que será la última de Andalucía con diferencia en contar con la alta velocidad, tendría que recibir el impulso de la sociedad entera. Hace un año, Pedro Rodríguez anunció que sacaría a los onubenses a la calle para reivindicar el AVE si el Gobierno seguía olvidándose de esta ciudad. Pues bien, hoy el alcalde parece no estar en situación de conseguir ese anhelo masivo, entre otras cosas porque la fuerte presión ejercida por el PSOE contra él en los últimos meses, con el permanente escenario de la calle, parece haberle bajado el ánimo hasta hacerle aparecer como un político que ha perdido la iniciativa. Rodríguez, como todo político de estrecha relación con la gente de la calle, parece necesitar no ya sólo que los onubenses le den la razón en sus argumentos, sino sentirse querido y apreciado por el común de los vecinos. Y este factor, aparentemente superficial, es lo que el alcalde parece creer que está perdiendo cada vez que vecinos con nombres y apellidos, a los que él conoce desde mucho antes de ser alcalde, le dan la espalda con reivindicaciones que en su mayor parte tienen que ver con la precaria situación económica del Ayuntamiento.

La cuestión municipal, sin embargo, no exime a la ciudad de su propia responsabilidad colectiva. Huelva se ha dejado arrebatar la factoría de Astilleros, que en el mejor de los casos se cerrará en unos años. Cualquier ciudad que hubiera visto en peligro una empresa de esta envergadura habría salido a la calle en masa acompañado a los trabajadores afectados y habría impedido que la factoría se quedase en un taller de reparaciones previo al cierre. Quizás si en las protestas se hubiera visto una más nutrida representación de diputados o concejales, demostrando con ello que el reto merecía la presencia de los padres de la patria, la gente se hubiera convencido de que era necesario echarse a la calle y el alcalde hubiera visto cumplida su promesa aunque fuera por imperativo laboral.

Astilleros se ha perdido, el AVE será pasto de los recortes de Fomento y el Ayuntamiento sigue sin dar el golpe en la mesa que Huelva necesita para levantarse por un futuro que evite que esta ciudad se hunda viendo venir los barcos del Descubrimiento. Nos hemos acostumbrado a salir a la calle sólo para acompañar a las procesiones o para celebrar en los mejores tiempos los éxitos del club de fútbol que salva la honra colectiva con los colores de la bandera. Pero el tiempo que se abre necesita liderazgos y compromiso colectivo, si es que se quiere nadar sobre la capa espesa de quienes pretenden dormirnos con todos los cuentos.

martes 26 de enero de 2010

Cuando tiembla la línea del horizonte


La última comparecencia de Valderas y Pedro Jiménez apunta a que IU considera muy probable un gobierno de coalición en el Ayuntamiento de Huelva tras las próximas elecciones municipales, y por tanto que la pérdida de la mayoría absoluta de Pedro Rodríguez se da por hecha. Si a ello se une la crisis del PSOE en Andalucía y la progresiva caída de la intención de voto, el desfalleciente gobierno de la Junta y las dificultades que va a encontrar Griñán para consolidar su liderazgo en un escenario de crisis, Valderas tiene motivos para confiar en que su coalición va a ser el socio imprescindible del PSOE en los próximos años a nivel local y regional. Hoy por hoy, la única alternativa vital de IU es conseguir la coalición de gobierno, y mirando a un futuro en el que gran parte de la izquierda socialista se encuentra desorientada y frustrada por la incapacidad de su partido para dar respuestas a los problemas existentes, servir de cobijo a parte de ese electorado, al que el azote de la grave situación económica le empuja hacia la izquierda.

Los próximos meses van a ser definitivos. Griñán, ayudado por las encuestas, ha conseguido que el neochavismo, con Pizarro y compañía, le permitan decidir sobre la celebración del congreso antes de lo previsto. Pero qué hará después Griñán rodeado de los propios neochavitas. Tendrá que ser él quien asuma los posibles fracasos, rodeado de enemigos. Porque, ¿de qué sirve ser secretario general si no tienes capacidad para nombrar un equipo de confianza en el partido?

La encuesta oficial, al margen de los datos, ha conseguido una ola optimista en el PP y una ola pesimista en el PSOE. Es lo que se llama un punto de inflexión, con una tendencia acusada. Y no hay nada más peligroso que un político que después de llevar decenas de años en despachos oficiales siente el temor de quedar a la intemperie sin haber hecho en su vida nada que no sea vivir de la política, es decir, sin oficio civil reconocido. El miedo induce a veces a la crueldad y no hay peor enemigo en momentos en los que el horizonte tiembla que el compañero de partido. ¿Qué será de los Mario Jiménez y gente similar cuando llegue el momento del apocalipsis? Cuando Felipe gobernaba nadie podía pensar que perderia unas elecciones. Guerra era intocable y pasaba por ser el hombre con más poder del país. Pues bien, perdieron, gobernaron otros, y también ellos dejaron el gobierno... Guerra hoy es lo que es, un deseado proyecto de alcaldable sevillano sin posibilidades de ganar. La política es así y sólo hay que tener la paciencia necesaria para entretenerse sentado a la puerta de la jaima.

lunes 11 de enero de 2010

Estado de presión


La estrategia de presión del PSOE sobre el equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Huelva ha conseguido que sea extraño el día que no hay una manifestación, concentración o algún tipo de protesta en las calles de la ciudad con el referente de la política económica de Pedro Rodríguez y sus consecuencias. Desde las empleadas de la empresa que limpia las instalaciones municipales –esta empresa tiene su historia-, a los trabajadores de la Empresa Municipal de Aguas, que rechazan la ampliación de capital por considerarlo una privatización, pasando por otros colectivos acreedores de las arcas municipales, la operación de desgaste contra el alcalde promete ser el leit motiv de este año preelectoral. Y en la mayoría de los casos, el ruido cubre con una pátina espesa importantes contradicciones.

1.- Entre los elementos que animan las protestas está el empleo y el temor a perderlo, tanto por parte de limpiadoras municipales como de trabajadores del Agua. El empleo será de hecho uno de los factores que marcarán todas las elecciones, sean del ámbito que sean, en los dos próximos años. El alcalde, Pedro Rodríguez, decía hace unos días que Huelva ha perdido miles de puestos de trabajo a causa del cierre de cientos de pequeñas y medianas empresas, en una especie de súplica a los Reyes Magos. Rodríguez está convencido de que el desempleo puede hundir las perspectivas del PSOE a cualquier nivel. Sin embargo, la presión permanente de colectivos que culpan al Ayuntamiento de sus problemas laborales puede derivar en que el malestar ciudadano por la falta de empleo se dirija a la autoridad municipal, proyectando la culpa sobre una instancia que no es la principal responsable del paro. El PSOE lo sabe y, con la ayuda de UGT, está consiguiendo derivar el malestar general en materia de empleo hacia el Ayuntamiento, convirtiendo la anécdota en categoría.

2.- Empresa pública, empresa privada. Con frecuencia, desde la oposición municipal, se suele asegurar que el Ayuntamiento es un desastre en la gestión del dinero público. Sin embargo, a renglón seguido, el PSOE denuncia que se va a privatizar la Empresa Municipal de Aguas y presiona para que se mantenga en la órbita pública. Si el Ayuntamiento –instancia pública- es un desastre en materia de gestión, ¿por qué se quiere que la mejor empresa municipal siga en manos de ese ente desastroso? Y, por otra parte, si tanto se defiende la empresa pública, ¿por qué, por ejemplo, se privatizó Astilleros, sumida hoy precisamente en una grave crisis?

Si se analiza la historia económica de la Democracia española, cualquiera puede observar qué gobiernos son los que más empresas han privatizado. Sólo con repasar el caso Rumasa habría bastante para convencerse de que la empresa pública o la privada no son malas o buenas en sí mismas y, en todo caso, mientras la privada está sujeta a la leyes del mercado y tiene que asumir la competitividad, la pública, en muchas ocasiones, se mantiene mediante impuestos que pagamos todos y que tapan a veces la mala gestión pública… También aquí hay muchos ejemplos.

Pero hay más. Sería curioso que la oferta que ha hecho la nueva mancomunidad de servicios de aguas puesta en marcha en la provincia quisiera comprar el 49% de la Empresa Municipal de Aguas de Huelva con un crédito concedido por las mismas entidades que le han negado al Ayuntamiento de la capital el préstamo con el que trataba de evitar esa operación de privatización. Cuando se escucha a Mario Jiménez decir que MAS tiene “músculo financiero” se puede temer cualquier cosa, dada la reconocida inteligencia de este político en materia bancaria.

3.- Dentro de esta vorágine de presión controlada por el PSOE, en el más puro discurso radical de la nueva dirección provincial del partido, resulta evidente la escasa capacidad de reacción del Ayuntamiento, que se muestra arrinconado y sin alternativas no ya ante lo que se observa, sino, lo que es peor, ante lo que se le viene encima.
La política onubense promete convertirse en un lodazal animado por la ansiedad de quienes creen que ahora sí pueden conseguir la Alcaldía de la capital, y por la falta de escrúpulos de algunos neofalangistas disfrazados de izquierda que sin haber hecho nada en su vida que no sea vivir de la política son capaces de lo peor para seguir viviendo de ella.

Mientras tanto, decenas e incluso cientos de personas que se manifiestan y protestan por intereses laborales muy legítimos, se ven expuestas a ser utilizadas como peones de una comedia que al final los dejará en la estacada, mientras quienes hoy les empujan seguirán manejando una capital que parece ir al pairo de todas las tormentas. Ejemplos hay de trabajadores que tuvieron problemas en sus fábricas o empresas y vieron pasar por ellas al prócer de turno prometiéndoles solución para comprobar después que habían sido instrumentos para que esos políticos pudieran seguir viviendo a su costa.

sábado 19 de diciembre de 2009

El líquido y los elementos


El proyecto de semiprivatización de la empresa municipal Aguas de Huelva supone un punto de inflexión en el mandato de Pedro Rodríguez que trasciende el plano meramente económico. Desde los gobiernos de José Antonio Marín Rite (POSE), es decir, desde el inicio de la democracia municipal, Aguas de Huelva ha sido una entidad emblemática para la capital, que ha tenido que sortear hace años la presión de importantes empresas nacionales y multinacionales para hacerse con su control.
Hubo un tiempo, hace más de una década, en el que las grandes empresas relacionadas con la gestión del agua vieron en las sociedades municipales del sector un objetivo a considerar en sus planes de expansión, ante un futuro en el que el agua era un producto llamado a conseguir un alto valor. Aquellos planteamientos se hicieron coincidiendo con los primeros estragos sociales de los periodos de sequía, que en los años ochenta sumieron a capitales como Sevilla, sin ir más lejos, en un consumo limitado a cuatro horas diarias, dos por la mañana y otras dos por la tarde, incluso en los meses de julio y agosto.
El agua se convertía así en un valor de futuro y las grandes empresas del sector planearon sobre los consistorios, en algunos casos, como Jerez, llegando incluso a ofrecer líneas de embotellado para comercializar el líquido elemento con un valor añadido, operando a partir de los manantiales de los que se nutría la población urbana.

Aguas de Huelva se mantuvo siempre, más que como una empresa, como una institución sobre la que existía un consenso que, fuera cual fuese el color del gobierno municipal, mantenía el marchamo de la brillante gestión de la entidad por todos reconocida. A esa especie de sensibilidad institucional se suma hoy un elemento añadido. La idea del PSOE de crear una empresa provincial de gestión de aguas, con el pretexto de una pretendida solidaridad entre municipios, que permita a los más pequeños disponer de un servicio costeado por la globalidad, tiene sin embargo un trasfondo económico que se refiere al dinero que esa empresa podría conseguir de otras instancias y que permitiría crear una estructura de personal y medios muy atractiva para quienes desde el poder tratan de amplificar el despliegue que se observa, por ejemplo, en las mancomunidades.

En este escenario, no es extraño que la idea de semiprivatizar Aguas de Huelva haya empujado a la oposición municipal y trabajadores de la empresa a desenterrar el hacha de guerra frente a un Gobierno municipal que ya tiene demasiados flancos abiertos, la mayoría de ellos derivados de su precaria situación económica.

Sin embargo, lo más curioso de este escenario es su propio origen. El Ayuntamiento de Huelva ha solicitado un crédito a dos entidades – Cajasol y Unicaja – a cuenta de los ingresos que esperaba recibir por la explotación de la red que traslada el líquido elemento a los domicilios de los onubenses, que es de titularidad municipal y por tanto “alquilada” por Aguas de Huelva. Que dos entidades como las citadas, con consejos de administración compuestos por partidos y sindicatos, nieguen un crédito a un Ayuntamiento de capital no es lo más normal.
Hasta ahora, los dos grandes partidos, PSOE y PP, se han caracterizado por un permanente enfrentamiento en la política general que, sin embargo, se ha dejado siempre a las puertas de las Cajas de Ahorro. No son pocos los ejemplos que se pueden citar de créditos concedidos a ayuntamientos de uno y otro color a partir de un consenso entre los dos grandes partidos, que han sabido siempre repartirse las soluciones a sus necesidades con la teoría de hoy por mí y mañana por ti… Las amistades que se han hecho en los consejos de las Cajas entre representantes de esos dos grandes partidos contrastan sobremanera con las fobias que se observan en el resto de la actividad política entre esas dos mismas formaciones.

En este sentido, es extraño que el Ayuntamiento de Huelva no haya conseguido el suficiente “apadrinamiento” para alcanzar la línea de crédito que le era imprescindible para desbloquear parte de una situación financiera que afecta a cientos de proveedores, empleados municipales y otras instancias. Desde el punto de vista técnico, tal vez haya motivos suficientes para justificar una negativa a la concesión del crédito, si se observa la política de pagos del Ayuntamiento a entidades bancarias con sus correspondientes refinanciaciones. Sin embargo, no es ésta una situación privativa del consistorio onubense, sino generalizada hoy en las haciendas locales, algunas de las cuales, en el resto de Andalucía, también han planteado operaciones de similar factura.

En el plano meramente político, la crispación social y municipal promete recrudecerse sobremanera con el caso Aguas de Huelva. Pero siendo éste un problema para el Gobierno municipal, que tendrá que soportar la correspondiente erosión, más grave resulta tener que esperar de nuevo meses para hacer frente a pagos pendientes que en muchos casos se había previsto liquidar con el crédito frustrado, y ahora tendrán que esperar a la constitución de la nueva sociedad mixta de Aguas de Huelva, cuya puesta en marcha tal vez no sea tan fácil como algunos prevén.

martes 15 de diciembre de 2009

Puentes, maniobras y movimientos


La reaparición de grandes promesas en materia de infraestructuras, el desembarco de consejeros y del propio presidente Griñán en Huelva, el trasiego de viejas glorias como Barrero por el escenario permiten pensar que el PSOE ha iniciado la precampaña, mientras mantiene a cubierto a la virtual candidata para evitar que se erosione.

En algunos ambientes se habla ya no sólo de la precampaña hacia las municipales sino de las generales incluso. Hay quienes barajan la posibilidad de que Zapatero adelante las elecciones y decida convocarlas inmediatamente después de finalizar la presidencia europea, creyendo así que puede rentabilizar el efecto para evitar un declive progresivo, es decir, la tendencia –que no datos aislados- de las encuestas. Sin embargo, en el PP están convencidos de que el presidente agotará la legislatura sea cual sea la intensidad de la crisis y sus secuelas. Para ello se alude a que España tiene aún margen de endeudamiento y que en dos años la situación puede cambiar hasta el punto de que la recuperación económica dé sus primeros frutos, aunque sus consecuencias en el empleo tengan que esperar aún más tiempo.
En política resulta más difícil que en meteorología hacer pronósticos a largo plazo. Sin embargo, a nadie escapa que un revés electoral del PSOE en Cataluña y un posible gobierno de CiU apoyado por el PP, puede derivar en una inestabilidad política en el Congreso que impida un equilibrio como el que necesita la economía para recuperar la situación. La decisión del Constitucional sobre el Estatuto catalán se ha empezado a barajar ya como factor electoral, y la clave del tripartido es culpar al PP del posible recorte en el texto nacionalista, aunque para ello haya que deslegitimar una institución fundamental del Estado de derecho. El caso catalán puede llegar a dar tantas sorpresas como contradicciones para algunos partidos está suponiendo la cadena de consultas populares sobre la independencia, tan aparentemente ingenuas como peligrosas para el PSOE e incluso CiU.
En cualquier caso, el escenario más inmediato y menos sujeto a especulaciones es el municipal. Y en este sentido, la reaparición de proyectos-promesas como los puentes a Punta Umbría suponen la conexión con la maniobra electoral más importante de los últimos comicios locales, que derivaron en un cambio en las alcaldías a favor del PSOE en dos localidades afectadas por esta iniciativa: Punta Umbría y Aljaraque.
Junto a la promesa en sí, la visita de la consejera Rosa Aguilar a Huelva ha supuesto un golpe de mano contra la estrategia del Ayuntamiento en relación con los consorcios. El alcalde, Pedro Rodríguez, se ha visto obligado a aceptar que la capital se integre en el Consorcio de Transportes, declinando así en su persistente negativa, a cambio de que le prometan que le van a echar una mano en el caso de la estación del AVE.
Rodríguez se ha visto acorralado últimamente por la estrategia del PSOE, que ha utilizado a los agentes sociales para culpar al alcalde de las demoras en el proyecto del AVE por encontrarse aún los terrenos sujetos a la pendiente reubicación de los vecinos de Las Metas. Y en ese estado de asfixia, Rodríguez no ha tenido más remedio que aceptar el Consorcio de Transportes a cambio de que le dejen respirar en la estación. Rosa Aguilar, una política con una innegable capacidad de maniobra, ha conseguido así lo que el PSOE de Huelva no había logrado en años y necesitaba para que la provincia pudiera conseguir fondos a cuenta del nuevo organismo supramunicipal.
Si al caso del Consorcio sumamos el hecho de que Pedro Rodríguez se haya visto recientemente obligado a aceptar la renovación del contrato de recaudación de impuestos municipales a beneficio de la Diputación, hay elementos de juicio para pensar que el Ayuntamiento ha perdido la iniciativa en la política de fondo.
En relación con las elecciones municipales, resulta extraño que el PP de Huelva no haya hecho pública una encuesta realizada por el partido a nivel regional sobre las grandes ciudades andaluzas. En Jerez, por ejemplo, el PP muestra un importante avance; en Sevilla consigue la mayoría absoluta, y en Córdoba la sobrepasa incluso por dos concejales… ¿Y en Huelva?
El proyecto de conexión Huelva-Punta con los puentes de Chaves es un instrumento destinado a mover el voto en la capital y los dos pueblos que se beneficiarían de él, y el PSOE tratará por todos los medios de conseguir que sea visible de alguna manera antes de los comicios para poder rentabilizarlo.
El objetivo del PSOE es la capital onubense, que consideran es la única que puede serle claramente arrebatada al PP. Otra cosa es que al final lo consiga. Pero, posiblemente, nunca como hasta ahora durante los mandatos de Pedro Rodríguez los socialistas han estado tan convencidos de que pueden ganar en Huelva.
Entre los flecos de la estrategia socialista en la capital está el no golpear directamente y de forma radical la figura de Rodríguez para no convertirlo en víctima ante su electorado. Para el trabajo duro se utiliza a los vecinos y otros colectivos sociales controlados por el partido. Pero tanto Mario Jiménez, reconociendo que la gestión de Rodríguez ha tenido sus cosas buenas aunque ha llegado el declive, como Barrero, que de ir a degüello contra el alcalde ha pasado a considerarlo un político “regular”, apuntan a algo que el PSOE aprendió en los pasados comicios: si se asusta al electorado de Rodríguez haciéndole creer que el alcalde puede perder las elecciones, se activará el voto de centro derecha.
Pedro Rodríguez se ha dejado ganar la batalla de la economía municipal. Los graves problemas que la deuda con proveedores y colectivos mantiene el Ayuntamiento es hoy el factor de mayor inestabilidad y erosión electoral para el alcalde. Sin embargo, esta situación, que tiene gran parte de su origen en las deficiencias del sistema de financiación de las haciendas locales, es tanto o más grave si cabe en otros muchos municipios. El Ayuntamiento de Jerez, por ejemplo, va a hacer una regulación de empleo que afecta a cientos de empleados municipales, y la alcaldesa socialista ha tenido que comparecer en el juzgado por no pagarle a proveedores a los que tenía que haberle abonado con el dinero de tasas de servicios que esas empresas realizaban. En La Línea hay constantes manifestaciones con quema de neumáticos y barricadas; en Sevilla hay graves problemas también, y en muchas otras capitales sufren una situación similar de precariedad en la liquidez, deudas con proveedores y bancos.

miércoles 9 de diciembre de 2009

La piragua y el mercader de Venecia


Entre las lecciones que el PSOE le puede dar a cualquier partido del espectro, está su capacidad para moverse en la oscuridad, es decir, desenvolverse sin levantar la polvareda que suelen los demás cuando de cuestiones internas se trata. El PSOE de Andalucía ya ha empezado a preparar el congreso extraordinario en el que José Antonio Griñán pasará a ser secretario general del partido. Pero lo está haciendo de tal forma que el cónclave sólo sirva para eso.
A los secretarios provinciales se les ha dicho que estén tranquilos, porque no va a haber movimiento que no sea el previsto. Aún así ya hay quienes temen que el proceso precongresual, por controlado que parezca, no pueda impedir que algunos de los desterrados por la mano de Pizarro en algunas provincias hagan movimientos para escalar posiciones. El propio Griñán ya dijo que el hecho de que alguien haya perdido un congreso en cualquier provincia no lo condena de por vida… Un mensaje que tiene mucho calado en algunos sitios, como Sevilla, sin ir más lejos.
Chaves trata de que sólo cambie el titular de la secretaría general para que no cambie nada. Pero no parece que esto vaya a ser posible sin traumas. El principal elemento discordante de la situación es Luis Pizarro. El lastre que representa el actual vicesecretario regional del PSOE para Griñán tiene perfiles muy variados. Pizarro, un político con escasa formación intelectual, ha conseguido a lo largo de varias décadas controlar el aparato interno del PSOE como peón de brega de Chaves, y eso le ha otorgado un poder que ha utilizado contra sus enemigos internos en algunos casos con excesiva crueldad política. Los heridos que el mentor del clan de Alcalá ha dejado a lo largo de los años esperan la oportunidad para cobrarse una deuda por el método del mercader de Venecia, es decir, en libras de carne del enemigo que fue la causa de sus desdichas.
Pizarro difícilmente aguantaría esa rebelión de los mártires sin el apoyo de Chaves, y todo apunta a que se va a encontrar en la tesitura de valerse por sí mismo ante lo que le espera o ensayar una solución “digna” que le permita apartarse con alguna excusa para no caer a medio o largo plazo a manos de la nueva situación.
El reciente encuentro entre Pizarro y Zarrías –enemigos acérrimos- en Jaén aparentando un alarde de unidad interna en el PSOE con la pose de estos dos eternos enemigos no fue más que una comedia que a don Gaspar tuvo que hacerle gracia al ver cómo quien más le odió siempre iba a su feudo a pedirle una foto de familia.
El proceso para el congreso extraordinario se está haciendo de forma sibilina, con la excusa de que mientras Zapatero ocupe la presidencia europea no habrá movimientos en el partido, pero de forma paralela se desarrolla otro no menos importante.
José Antonio Griñán ya tiene perfilado su proyecto de nueva Administración autonómica, es decir, una especie de reforma de la Administración pública que la haga más eficaz, menos sectaria y que tenga más en cuenta al funcionariado técnico frente al comisario político. Griñán va a retocar el gobierno “sin atender a cuotas” ni a zonas, como él mismo ha dicho. La cuota hombre/mujer + provincia ha dado como resultado, por ejemplo, que Cinta Castillo pueda ser hoy consejera de Medio Ambiente, demostrándose así que la matemática puede hacer milagros. No sería extraño por tanto que en el nuevo gobierno que se conforme en primavera, Griñán uniera Medio Ambiente a Agricultura y Pesca para homologarlo con el ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, dejando a doña Cinta colgada de la cuota.
En cualquier caso, la reforma de Griñán va a suponer reducir la estructura de la Junta en las provincias en un 50 por ciento. Es decir, si no fuera por la evidente razón de reducción de costes que aconseja esta medida, cualquiera podría pensar que es un duro golpe contra Pizarro, el consejero de Gobernación que pretende sustentar su poder orgánico apoyándose en los delegados provinciales, patas negras todos del partido… Recuerden, por ejemplo, lo que ha ocurrido en Huelva recientemente, donde una delegada tan eficaz como María José García Prat ha sido sustituida en Empleo por un pata negra de la cuerda de Mario Jiménez y por tanto de Pizarro.
El recorte de un 50 por ciento en la Administración autonómica provincial es una medida muy valiente, sobre todo si se tiene en cuenta la cantidad de cargos que se pueden quedar dando vueltas por las sedes esperando un nuevo empleo, que se supone no tendría que ser a costa del erario porque si así fuera de nada servirían las medidas de control de gastos.
La solución final de estos dos procesos paralelos –la preparación del congreso extraordinario y la remodelación del Gobierno más la reducción del organigrama provincial- será lo que defina el futuro de José Antonio Griñán con todas sus consecuencias. Es decir, que por mucho sigilo que se le quiera imponer a lo que se prepara, el PSOE no va a tener más remedio que enfrentarse a una revolución interna que tendría que ser de renovación dentro de la sensibilidad zapaterista (que no existe en Andalucía) y con un paso atrás del lastre sectario que está hundiendo al partido y puede hundir a Griñán. Demasiado viento para la piragua.

viernes 4 de diciembre de 2009

Tacones sobre la alfombra


Mientras el país se enreda en guerras de religión a golpe de crucifijos, la cibermanía clama contra el Gobierno por los intentos de coartar la libertad en la red, el moro se levanta por la contradicción siempre latente del Sahara, y la crisis palpita bajo el polvo de la impotencia general, Petronila Guerrero se erige en adalid de la libertad de expresión, junto a Mario Jiménez, los dos próceres cuyo odio mutuo no ha impedido que se conviertan en los mejores defensores del derecho a informar y ejemplos de respeto a la democracia.
Huelva se arrastra bajo una pátina espesa que sirve de alfombra donde hinca los tacones la nueva señora de la situación, la defensora del valor democrático de los medios de comunicación. Al paso de doña Petronila agachan la cabeza unos por necesidad, otros por temor y los menos por devoción, y todos reconocen la inteligencia natural de una política que desde el escalón inferior de la sede supo llegar a la cúspide de la cucaña pasando del encanto de hace veinte años a la sonrisa fría de la política poderosa que es hoy.
Mientra tanto, el alcalde sigue cantando aquello de “Mi Huelva tiene una ría”, viendo los barcos venir, viendo los barcos llegar, y entre ellos el galeón de doña Petronila con la tripulación preparada ya para el abordaje del Ayuntamiento.
Doña Petronila, adalid de la libertad de expresión, defensora de la democracia, directora de los coros de campanilleros y mano de hierro frente a la que nadie se atreve a levantar la voz, es hoy el mayor activo de Huelva, mientras la ciudad se cae a pedazos sin saber cómo va a salir de una crisis en la que va a perder parte de su industria, incluido Astilleros, que en el último medio siglo ha sido la columna vertebral de una capital que pasó a serlo gracias al aporte de este sector.
La ciudad se cae mientras Petronila emerge como una diosa ante la que todos rinden pleitesía, y camina bajo palio hacia la Casa Consistorial donde el alcalde duere la siesta, arruinado en un catre, junto al que un coro de ediles seises ensaya impotente el Himno de Huelva. ¡Huelva!, ¡Huelva!, ¡Huelva!... Después de consagrarse como adalid de la libertad de expresión, a Petronila sólo le falta ganar la mitra de Canterbury mientras a Huelva la duermen con los cuentos de Chaucer. Virgen de la Cinta; lo que hay que ver…

jueves 3 de diciembre de 2009

Los huecos de las fusiones


El proceso de fusión de cajas de ahorro, además de la sangría laboral que va a provocar, necesaria en estos casos, está derivando en una penetración de entidades financieras foráneas –otras cajas de Madrid y Barcelona y algún que otro banco- dispuestas a quedarse con los restos del naufragio. Hasta ahora, cualquier empresa pequeña y mediana o no tanto tenía varias posibilidades simultaneas para trabajar y podía ser cliente de varias cajas consiguiendo condiciones diferentes. A medida que se van cerrando los procesos de fusión, estos clientes, en su mayor parte empresarios con necesidad de financiación temporal, pierden posibilidades de diversificar y se ven abocados a negociar con una sola entidad, la resultante, mientras antes lo podían hacer con dos o tres.
Ya hay bancos y cajas de otras comunidades que están elaborando estudios sobre los huecos que las fusiones van a dejar en Andalucía, las zonas en las que se van a cerrar oficinas y los sectores que se van a ver más afectados. En Huelva, por ejemplo, ya hay técnicos dando vueltas para sondear el terreno.
De esta forma, lo que podía ser un proceso para fortalecer el sistema financiero andaluz, que es lo que se suele decir, puede debilitarlo expulsando de las cajas resultantes a clientes, en algunos casos importantes, que conseguían antes más ventajas jugando con varias posibilidades.
En cualquier caso, las reglas del mercado son las que son y algunas de las entidades que se fusionan no tienen más remedio que hacerlo dado el pozo en el que se encuentran, entre otras causas, por la morosidad derivada de la crisis del sector de la construcción.
Y es aquí donde se encuentra otra de las ventajas de las entidades que sondean el territorio. Normalmente, los clientes apalancados en las cajas que se fusionan por problemas de morosidad son del sector de la construcción, ya sean empresarios o hipotecados que no pueden hacer frente al crédito. Pues bien, las cajas y bancos que planean por el territorio tratan de captar a clientes “sanos”, es decir, no apalancados en deudas con riesgo de morosidad. De esta forma, se puede dar el caso de que algunas cajas resultantes se queden con un alto volumen de “deuda tóxica” y pierdan además el cliente sano por un proceso que, aunque obligado en muchos casos, abre largos periodos de adaptación para llegar a las entidades resultantes de las fusiones.

miércoles 2 de diciembre de 2009

El alcalde se cae


Coincidiendo con las fiestas navideñas, las principales ciudades andaluzas, desde Jerez a Sevilla pasando por cualquier otra, excepto Granada, que tiene Sierra Nevada, hace lustros ya que acogen pistas de hielo, en las que los parroquianos suelen mostrar sus habilidades con sus patines. Este invento ha servido, según aseguran algunas consultoras, para enganchar a la gente al esquí, ya que del patín se suele pasar en muchos casos a las pistas de la sierra granadina, y de ahí el hecho de que los fines de semana y sobre todo los puentes, Sierra Nevada se vea colapsada por familias que aprovechan para practicar este deporte.
En Huelva, el invento ha aparecido este año por primera vez y a pesar de pertenecer a una empresa privada, el alcalde, Pedro Rodríguez, no ha tenido inconveniente en inaugurar la temporada de patín sobre hielo, tratando de hacer un alarde poco recomendable a su edad... Ya se sabe que don Pedro suele predicar con el ejemplo cuando de este tipo de novedades se trata. Y lo ha hecho con tan mala pata -con perdón- que a punto ha estado de dejar a la ciudad en la UCI. Afortunadamente, don Pedro, que tiene un buen "Ángel" de la guarda, ha salido ileso, pero la imagen que publica el diario 'Odiel' en su portada es un golpe electoral en toda regla... Cualquiera podría pensar que el alcalde no es precisamente un factor de seguridad para Huelva.

Luis Carreto, rara avis


El presidente de la Confederación de Empresarios de Córdoba, Luis Carreto, presentó hace unos días en la sede del Círculo de la Amistad su último libro, ‘Más empresa y menos Estado’, un ensayo sobre la necesidad de profundizar en el liberalismo económico mediante la asunción por parte del empresariado de servicios que hoy desarrolla la Administración y que serían más eficaces si los controlara la iniciativa privada.
Luis Carreto es una rara avis en el mundo del empresariado pues a su condición de presidente de CECO –lo fue antes también de la Cámara de Comercio cordobesa- y de empresario, une la de prolífico escritor. Como dijo Santiago Herrero, presidente de la CEA, en la presentación del autor, a Luis se le puede llamar escritor por una razón muy simple: ya ha escrito en torno a una decena de libros… El resto del tiempo, Luis lo dedica a conspirar, hasta el punto de que cuando Rosa Aguilar estaba en horas bajas en su coalición de IU, alguien le aconsejó que se presentara como independiente, dejando atrás el lastre de los comunistas, y con el acompañamiento de Carreto, que estaba dispuesto a ello. A esta lista se habría unido incluso el antiguo rector de la UCO, Eugenio Domínguez… Fue algo que se quedó en proyecto.
Entre las genialidades de Luis Carreto está una de sus últimas obras, en la que le recomienda al empresariado que “Siente a Aristóteles en su consejo”. Es una novedad filosófica, sobre todo si se tiene en cuenta que Aristóteles era un peripatético, es decir, enseñaba andando.